Escriban sus libros y amen lo que escriban

Publicado en enero 28, 2014 con 1 Comentario

La vida es como un libro, nuestro libro, el más emocionante de todos y el gran “best-seller” que todos buscamos.

Como filóloga, me apasiona un libro, la textura de sus páginas, su letra, y por supuesto, sus contenidos. Me parece emocionante, abrirlo e ir descubriendo esos secretos que tan sólo la lectura desvela. Los personajes, sus físicos, sus viviendas, sus circunstancias; todos estos elementos nos acompañan durante el viaje que emprendemos al leer. Como todo viaje conlleva su riesgo, hay situaciones que te gustan, te cautivan y te enamoran; otras, simplemente, están, aunque con una función igual de importante, formar parte de un todo, el libro.

Por todos es conocido ese gran reto que muchos dicen ha de completar a cada persona, el de escribir un libro. Ahora bien, mi opinión es que todos escribimos un libro, nuestro libro, aquel que abrimos cada mañana con una página en blanco y decidimos cómo ir llenando. Somos los autores de este libro, ¡qué gran responsabilidad! Mejor no ser conscientes, o quizás, sí, para afrontar con valentía esa tarea, la de escribir paso a paso y de nuestro puño y letra nuestra gran historia, la más importante de nuestra existencia. Por eso, éste nos tiene que gustar, sin dudas, sin peros, ha de ser nuestra gran obra.

Los primeros capítulos de nuestra vida casi van apareciendo por arte de magia, nuestro comienzo, nuestra familia, nuestra infancia, nuestros primeros amigos, nuestros encuentros y desencuentros. Éstos son los grandes capítulos, los que, como en todo libro, sientan las bases de la trama.

Pero es partir de esos primeros momentos es cuando la emoción empieza (¿Quién no ha estado tentado a abandonar un libro justo antes de que se pusiera interesante?). Pues bien, ahí estamos, tras estos primeros pasos escribiendo el “nudo” de la historia, aquel que tendremos que enlazar bien para alcanzar el desenlace deseado.

Infancia, Colegio, Instituto, Amigos, Fiestas …… pueden ser los capítulos centrales, y ¿cómo no? El Amor, el capítulo omnipresente en todos nuestros libros, aquel que más trabajo nos cuesta escribir, pero que, sin embargo, más queremos escribir. El ser humano ama el amor y por tanto, ha de esmerarse en el capítulo central de su historia, porque sólo él lo controla y es capaz de disfrutarlo como se merece.

Amor que llega atemporal, sin edades, y si me lo permiten, “ageográfico”, sin fronteras , racional y apasionado, cautivador y cautivado, dulce y amargo, amante y desafiante. Amor “maleducado”, y ¿cómo no?, inesperado.

La irreverencia me parece una de sus cualidades más destacadas: ¿a quién le ha preguntado el amor si es bien recibido?, ¿si es esperado?. Él se toma sus licencias y se presenta así tal cual; y cuando menos te lo esperas, y las condiciones menos lo favorecen, decide quedarse, morar en nuestros interiores, sin permiso alguno recibido. ¡Valiente osadía por su parte! Y sin embargo, todos le vamos cogiendo cariño y no podemos dejar que se marche, porque al amor se le quiere y así ha de ser.

Muchos son los capítulos de amor que pueden aparecer en nuestros libros, y también de desamor (al que desde aquí no invocaremos). Todos los capítulos son importantes, nos aportan, nos enseñan, nos ayudan, nos crean a nosotros mismos. Lo importante es escribir el capítulo definitivo sobre el amor, ése que llenará nuestras vidas y nos dejará escribir los otros capítulos centrales de ésta.

Pues bien, escriban sus libros y amen lo que escriban, pero no olviden disfrutar de cada una de sus páginas; desde la primera hasta la última cumple una función en esta obra. Tomen con responsabilidad esta labor y sean conscientes de que cada libro es responsabilidad de su autor. Enamórense de su vida, de su libro, y no crean que las adversidades lo hacen menos real, pues las grandes historias se han escrito a partir de obstáculos vencidos.

Comentarios para Escriban sus libros y amen lo que escriban estan ahora cerrados.

  1. Excelente relato de esta filóloga y que te lleva a la reflexión, su lectura me conduce a reforzar el amor a nuestra vida.